Mostrando entradas con la etiqueta Pensamientos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pensamientos. Mostrar todas las entradas

martes, 2 de junio de 2015

Serendipia



Nunca he creído en las casualidades, ni en las coincidencias.

Pero que alucinante es ver como cualquier forma de vida puede estar conectada, menos nosotros, los humanos. 

Me hace  pensar que algo fundamental nos falta como seres vivos. Nos destruimos entre nosotros, nos autodestruímos sin un ápice de remordimiento.

Entonces aparecen personas con las que conectas de manera especial y sin saber el porqué, verdad?

Sin afán nos encontramos un día, puede ser que buscáramos raíces a las que aferrarnos, aires nuevos que respirar, nuevas hojas, volver a la vida...creo que era yo. Tu ya estabas.

Hoy junto un poco de todo para ti. En mis recuerdos te vas a recordar. No todos son de los demás, porque ya hay un poco de tu yo en mi, para que sepas dónde buscar.

No te ha vencido la muerte. Los demás, de ti, hemos ganado vida.

Mónica, tu sabes que Dios y yo llevamos mucho tiempo peleados. Por eso no le voy a pedir nada para ti. Pero si a la Madre Tierra, para que te abrace como solo tu te mereces. Estas en la raíz de las cosas ya, en lo importante que sostiene todo y que no se ve. En la magia del cosmos, como decías tu.

Te quiero cabrona de mi alma.

Re-cordis.



El árbol de la vida.
Imagen de internet.



viernes, 27 de marzo de 2015

Búsqueda y encuentro


Buscamos desde que nacemos. En el pecho de la madre la leche y el calor de la supervivencia.

Nos destetan y seguimos buscando. En otro pecho ajeno, ese calor de vida que seguimos necesitando.

Algunas veces, sin buscar, encontramos. Pero nada es casualidad. Hay que seguir la búsqueda.

¿Qué es lo que buscamos ahora? Confundidos, aceptamos lo que llega que nos buscó a nosotros.

Un descanso, un rompeolas en calma y vemos carne de marionetas, ases sin manga, las albadas mas negras...
 

Pero hay que seguir caminando. Siete vidas gatas para encontrar lo que no sabemos si será.

Imagen de internet

martes, 17 de febrero de 2015

Carta para un recuerdo





Querido recuerdo:


¿Cómo estás? Me decido a escribirte esta carta porque siempre habrá algunas cosas que ninguno de los dos logremos comprender, así que espero que de este modo, escribiéndote,
al menos yo lo consiga.


Había en aquellas cartas una frase que siempre aparecía, y que él me repetía cada día que nos veíamos..."mi pequeño sol resplandeciente". Así me llamaba y así empezaban siempre, siempre. Yo era su pequeño sol, resplandeciera o no, porque a pesar de que el sol esté oculto tras las nubes, allí está siempre. Que tópico, pero así es.


Esas cartas eran recuerdos de una etapa de mi vida y que destruí, si. Aún no me explico el porqué de aquella decisión. Porque no fue mía, yo solo fui la mano ejecutora, la que rasgó y tiró a la basura miles de palabras escritas que solo eran eso, tinta sobre papel.


Pero los recuerdos no se destruyen así. Son mas que tinta sobre papel, mas que un puñado de fotos recortadas donde aparecemos con sonrisa, sin ella, agazapados tras un árbol del parque o con cara de estar en las nubes.


Los recuerdos viven dónde sea que vivan, o dónde tu quieras que permanezcan, o dónde sea que vayan a parar, alma, corazón o baúl, como en aquella canción...


Los malos, los que dejan cicatriz, intentamos olvidarlos o maquillarlos de colores alegres, disfrazarlos quizás. Los buenos ahí seguirán si los alimentamos y deseamos que sigan viviendo en nosotros. Pero jamás se destruyen. Se alimentan  porque se recuerdan. No los olvides y siempre estarán ahí.


Aquella frase no se me olvidará jamás..."mi pequeño sol resplandeciente". Y por eso sigo brillando incluso detrás de las nubes. No por él ni por sus cartas, ni por su recuerdo, sino porque alimento ese sol recordando que está ahí, todos los días.


Siempre tuya, no te olvido.